Este martes Susana apareció un poco pálida, un poco agitada, un poco con cara de desesperada. Me saludó e instantáneamente me dijo: “Me quiero matar”. Era obvio, lo suyo no tenía nada que ver con impulsos suicidas: “Mi suegra vino y limpió todo, dio vuelta la casa”, dijo y se puso doblemente pálida.
La idea de la suegra dando vuelta la casa era desagradable, pero no estaba a la altura de semejante ataque de pánico. No es para tanto, le dije. “Greta, vos sabes que Chiche y yo tenemos un montón de juguetes”. Ahí caí. Susana y Chiche tienen un montón de juguetes ocultos en diferentes partes de la casa.
Un consolador y una mariposa estratégicamente escondidos en diferentes partes del placard, entre la ropa. En el cajón de las bombachas, además, Susana tiene cantidad de lencería erótica, como para disfrazarse de Caperucita Roja, de enfermera o de gatúbela. Las esposas las guardan un cajón del mueble del baño. Y también tienen ahí la última adquisición: el pussy sucker, el preferido de Susana. En fin. Chiche estaba engripado, Susana estaba trabajando y la suegra pensó que hacía un gran favor si metía un poco de limpieza a la casa, sin pedir permiso.
A Susana le consta que la doña anduvo por el placard porque había reorganizado toda la ropa. Los cajones del baño ahora también estaban ordenaditos. Los juguetes no estaban en sus lugares habituales. Susana se desesperó. La señora, le había puesto los dedos encima. Qué espanto. Pero lo que es peor, había averiguado detalles de su vida sexual que nunca debió haber conocido.
Después de sonarse un rato largo la nariz, Chiche creyó recordar algo. “Fijáte en el cajón de tu mesita de luz”. Efectivamente, ahí Susana los encontró. Cada juguete había sido envuelto en dos servilletas de papel. Moraleja: buscar lugares anticatástrofe para ocultar los sex toys.

¿Dónde guardás vos tus juguetes? ¿llegaron a manos de quienes no debían encontrarlos alguna vez?
Cuando comenzaron a fabricarse los primeros prototipos de vibradores, los doctores ya buscaban beneficios médicos. Hoy ya está comprobada los notables beneficios que su uso trae a los mujeres. Pasen y elijan.
Cuando, en la década de 1880, comenzaron a fabricarse los primeros prototipos de vibradores, los doctores ya buscaban (por unas y otras razones) beneficios médicos. Su función era aliviar los sentimientos de histeria femenina.
Durante estos últimos dos siglos y, a pesar de no existir ningún estudio a gran escala que lo afirme, se ha generalizado la creencia de que el uso de vibradores genera grandes prestaciones médicas para las mujeres.
En 2004, el estudio de Berman sobre los Beneficios de la Salud Sexual, concluyó que, casi la mitad de las mujeres de edades comprendidas entre los 18 y 55 años que habían utilizado un vibrador tenían una libido superior que aquellas que no lo utilizaron. Encontró también que las mujeres que utilizaban vibradores tenían un mayor interés sexual, llegaban al orgasmo más fácilmente y, en general, tendían a tener una mayor calidad de vida debido a que experimentaron niveles más bajos de estrés, tensión y frustración.
En la actualidad los vibradores suelen ser entendidos como juguetes sexuales y no como productos médicos pero, aún así, sus beneficios para la salud son percibidos por millones de mujeres en todo el mundo.
¿Todavía no tienes un vibrador? Yo si los tengo, y no veas lo bien que me hacen, mirà lo que hago con ellos… ![]()

